Diseñar escenarios "what-if" como herramienta pedagógica en simulación de operaciones
Los escenarios what-if son probablemente la herramienta pedagógica más poderosa disponible en un curso de simulación, y también una de las más subutilizadas. Cuando se diseñan bien, obligan al estudiante a salir de la lógica de "construir el modelo" y entrar en la lógica de "tomar una decisión con el modelo".
Un error frecuente es que los estudiantes diseñan escenarios poco informativos: varían el número de operarios de 2 a 3 a 4 sin preguntarse qué decisión apoya ese resultado. ¿Cuál es la diferencia de costo entre esas opciones? ¿A partir de qué nivel de demanda el tercer operario deja de ser necesario? Sin esas preguntas, los escenarios producen una tabla de resultados pero no generan insight.
Para construir buenos escenarios what-if, recomiendo trabajar con los estudiantes en tres preguntas antes de diseñarlos:
¿Qué decisión específica va a tomar el cliente con este resultado? Si la respuesta es vaga, el escenario probablemente no es informativo.
¿Qué variables controla el cliente? Solo tiene sentido variar lo que es controlable. Variar el tiempo de llegada de clientes puede ser interesante académicamente, pero si el cliente no puede influir en eso, el escenario no tiene valor práctico.
¿Cuál es el rango realista de variación? Un escenario que varía la demanda de 100 a 10.000 unidades puede ser técnicamente válido pero operativamente irrelevante si la empresa nunca ha tenido más de 300 unidades diarias.
Una vez que los escenarios están bien definidos, el análisis se hace solo: los estudiantes ven claramente qué cambia, cuánto cambia, y qué recomienda el modelo. El docente puede entonces enfocarse en la discusión de qué no captura el modelo y qué implicaría eso en una decisión real.